Por mucho que lo intente, vuelvo a buscar tu nombre, vuelvo intentar verte, hablarte... no puedo evitarlo, vuelvo a caer. Intento pasar desapercibida, mostrar desinterés, pero me es imposible. Lo peor es que, me doy cuenta de que yo sola me engaño para camuflar el daño, el dolor que me hace esta situación, el que no sea algo recíproco. Sinceramente, no creí que esto estuviese tan avanzado, como tampoco pensé que tu contestación fuese a ser aquella. Me equivoqué. Una vez más he fallado. Ahora, recogeré e iré borrando poco a poco las huellas de este delito hasta limpiarlas por completo.
Así fue como de nuevo, lo sentimental venció a lo material.
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