jueves, 7 de noviembre de 2013

Quien la sigue, la consigue.

¡Por fin alcance mi meta! Por fin entré en lo que, gota de sudor tras gota de sudor, selectividad tras selectividad, he estado luchando. Mi carrera, enfermería, la carrera de mis sueños...
Da gusto mirar atrás y ver todo lo que me costó subir a la escalera y que ahora esté en ella. Recuerdo todos y cada uno de los disgustos pasados, compensados con todo el amor y apoyo recibido de mi familia, amigos y profesores innclusive.
Jaén, mi nueva ciudad, mi nueva aventura a la que me enfrento. Estoy nerviosa, a la par que asustada, no sé como se dará este primer curso, y pensando en mi futuro más próximo, este primer cuatrimestre. Lo que si sé es que voy a disfrutarlo al máximo, voy a saborear poquito a poco este dulce caramelo. ¡¡¡Qué euforia, por Dios!!!
Tengo ganas de empezar las prácticas, de que mis sueños sean tangibles y de verme con mi bata blanca, o uniforme verde según, rodeada de gente a la que dar cariño y tranquilidad. Somos, como bien dice mi querida profesora de psicosociales, un ejemplo a seguir, un clavo dónde se nos agarrarán los más desamparados, y eso, señores y señoritas, me encanta. Mi llamita de dar a los demás se aviva más aún.


sábado, 6 de abril de 2013

Organización.

Esperar, ver pasar el tiempo, seguir esperando... Vivo en un continuo ir y venir, un sobresalto de alegría seguido de un día de melancolía inmenso. ¿Es tan difícil mantenerse constante en algo? Creo que la respuesta esta en el propio cotidiano de mi vida; no soy capaz de mantener una rutina más de una semana sin cansarme y abandonarla, ya sea salir a correr, mantener una relación sentimental o simplemente asistir a clase.
Queda demostrado que el ser humano no viene programado por naturaleza, y con esta frase se explica a la perfección el motivo de mi in-constancia. Sin embargo, escudarse en esto continuamente no nos sirve de nada, tenemos y debemos aprender a "autoprogramarnos" o "autoenrutinarnos". Desde mi punto de vista, es la única manera de mantener una línea continua de armonía y felicidad plena, evitando y despreciando de nuestros planes los malos momentos. Esto no quita que dejemos un espacio de libertad a nuestra mejor aliada: las espontaneidad, la cual llenaría de momentos inolvidables nuestro cajón de los recuerdos.

Medita contigo mismo y... ¡pruébalo!