jueves, 7 de noviembre de 2013

Quien la sigue, la consigue.

¡Por fin alcance mi meta! Por fin entré en lo que, gota de sudor tras gota de sudor, selectividad tras selectividad, he estado luchando. Mi carrera, enfermería, la carrera de mis sueños...
Da gusto mirar atrás y ver todo lo que me costó subir a la escalera y que ahora esté en ella. Recuerdo todos y cada uno de los disgustos pasados, compensados con todo el amor y apoyo recibido de mi familia, amigos y profesores innclusive.
Jaén, mi nueva ciudad, mi nueva aventura a la que me enfrento. Estoy nerviosa, a la par que asustada, no sé como se dará este primer curso, y pensando en mi futuro más próximo, este primer cuatrimestre. Lo que si sé es que voy a disfrutarlo al máximo, voy a saborear poquito a poco este dulce caramelo. ¡¡¡Qué euforia, por Dios!!!
Tengo ganas de empezar las prácticas, de que mis sueños sean tangibles y de verme con mi bata blanca, o uniforme verde según, rodeada de gente a la que dar cariño y tranquilidad. Somos, como bien dice mi querida profesora de psicosociales, un ejemplo a seguir, un clavo dónde se nos agarrarán los más desamparados, y eso, señores y señoritas, me encanta. Mi llamita de dar a los demás se aviva más aún.


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