Una explosión y mezcla de pensamientos, remordimientos y dudas que no sé como manifestar.
El fresco de la plaza de las cañas, un corazón abierto en toda regla. Me desnudo poco a poco, lentamente, pero no de una manera habitual, no empezando por la camiseta, ni los zapatos, sino desde dentro. Desde lo más profundo.
Dejo ver un puñado de complejos, inseguridades y miedos. Al aire. Sin máscara.
No son más que un conjunto de pensamientos.
Una lágrima tras otra encerradas en unos ojos opacos. Quiero mirar más allá, quiero derribar esas barreras, esos límites autoimpuestos, esas flaquezas, esos fantasmas del pasado. Quiero ser feliz y superar, que no olvidar, aquello que hace ya tiempo tuve que haber enterrado.
Sin embargo, teniendo, a veces, la herramienta correcta, no encuentro el momento idóneo. Quizás tenga que revivir para darme cuenta de que no es bueno... o si.
Un arma de doble filo que ni el mejor guerrero habido y por haber sería capaz de usar correctamente.
Pienso que sólo el destino.
Soledad...
Tiempo...
Enseñanza...
Aprendizaje...