lunes, 20 de febrero de 2012

Por ejemplo, tú.

Quizás sea el tiempo el que tenga que determinar lo indeterminado, el que tenga que dictar la sentencia final, quizás, quizás y una vez más, quizás.
Han pasado ya cuatro meses desde aquella extraña noche, pero aún recuerdo a día de hoy cada una de las palabras que nos dijimos, aquel juego de miradas que sin decir nada, lo decían todo, aquel olor... Ese aroma que sigo olisqueando cada fin de semana. Me encanta, me encantas.
Quiero seguir esta aventura tan excitante, a la vez que novedosa, y quiero que sea contigo, que sea de los dos.

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