Nuestra amistad fue una amistad programada, al igual que los grandes empresarios de maquinarias electrónicas que programan sus aparatos para que dejen de funcionar al pasar un determinado tiempo.
Pero, por mucho que esté caducada ya, hay días en los que me gustaría llamarte por teléfono, mandarte un mensaje o quedar contigo, contarnos las miles de cosas que nos han pasado en la cantidad de días que hemos dejado aparcados...
Hoy, sin embargo, no me ha importado nada de eso, me he dirigido a ti, bueno mejor dicho te he llamado yo, y como hace apenas un año y medio, te he contado todas mis hazañas del fin de semana. Nos hemos reído. Aún así, se sigue notando la distancia, esa palabra... aunque se diga que "las distancias unen" creo que en este caso no. En fin, fuiste una más para mi escasa lista de mejores amigas.
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