Nos tropezamos con cualquier cosa, nos levantamos y ¡paf! volvemos a tropezarnos, a veces incluso con el mismo obstáculo...
Pero lo importante no es cuantas veces caigas, sino las veces que te levantes de esas caídas.
Por fin he conseguido levantarme, me ha costado bastante tiempo, pero ya estoy arriba de nuevo, como siempre...
¡Cuánto echaba de menos mi sonrisa natural y espontánea!
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