La de millones de segundos que habremos perdido en nuestra vida imaginando cosas irreales o improbables, vidas estupendísimas y maravillosas, rodeados de todo tipo de comodidades, sin ningún tipo de complicaciones.
Preferimos apartarnos de la realidad para crearnos una realidad ficticia, amoldada a nuestro gusto. ¡Fuera problemas!, ¡Fuera malas caras!, ¡Fuera conflictos!. Como bien decía la película "El show de Truman"; aceptamos la realidad del mundo que nos presentan para evitar pedir la hoja de reclamaciones.
Eso está bien hasta cierto punto, hasta que llega el día en que te chocas con una pared y te hace ver que la vida no es siempre tan maravillosa, que si apartas los problemas a un lado, lo único que consigues es que se acumulen. Hay que afrontar las piedras que se interponen en nuestro camino, vencer esos obstáculos. Es así cuando realmente alcanzaremos nuestros propósitos de vivir y ser felices.
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