Noto en tu forma de mirar, de hablar, de tratar... que eres un ser extraño, algo raro, inconsecuente con lo que haces, con tu forma de vivir.
Y de repente, comienzas a apagarte... te consumes como una mecha rociada con alcohol. Pero cuando todo parece estar perdido, resurges de tus cenizas, comienzas a levantarte, a quitarte las telarañas que se tejieron sobre tu cuerpo, a retirar los escombros que sobre ti cayeron...
Resultas un apoyo inestable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario